McNair abre puertas para que estudiantes cumplan sueños

La meta del programa McNair es apoyar a estudiantes para que puedan recibir un doctorado. El programa ayuda a los estudiantes que no tienen personas que puedan guiarlos. 

Sandy González es una estudiante de último año en California Lutheran University y forma parte del programa McNair.

“El enfoque del programa es para los estudiantes que son minorías o no representados y de bajos recursos. Es una ayuda para que puedan seguir adelante y tener esa oportunidad de ser aceptados al programa de ‘Graduate school’ [escuela de posgrado]. Sí, ya hay muchos obstáculos que tenemos que pasar y este programa es como una ayuda para que no sea tan difícil,” dijo González.

Según Rafaela Fiore Urizar, directora del Departamento de Español, el programa ayuda a los estudiantes a hacer investigaciones y les ofrece un programa de financiamiento. El programa McNair también crea oportunidades de publicaciones y además los estudiantes pueden presentar sus investigaciones en conferencias. El semestre pasado los estudiantes tuvieron la oportunidad de presentarlas en UCLA.

Este semestre, González presentó su investigación sobre DACA en la conferencia de SACNAS. Ella ha estado trabajando con su mentora Fiore, quien la ha ayudado a expresar su voz y elaborar su tema de investigación.

“El nivel del programa es muy alto y también tienes la oportunidad de ‘networking’ [crear conexiones], la oportunidad de encontrarte con otros colegas y profesores, presentar tu investigación y que después eso te sirva para la escuela graduada,” dijo Fiore.

Según la Doctora Janet Awokoya, directora del Programa McNair, se enteró del programa cuando era una estudiante de pregrado. El programa le interesó porque ella quería investigar, estudiar y viajar.

“Puedes estudiar cosas que son importantes para ti, tu comunidad, vida, tu familia y sociedad,” dijo Awokoya. Incluso, ella enfatizó la importancia de tener una comunidad y la oportunidad de estudiar con gente como tú.

Según Awokoya, para ser elegible para el programa, hay que ser un estudiante del “segundo o tercer año,” con metas de recibir un doctorado, ser considerado de bajos recursos y tener un mínimo de 60 créditos universitarios. Incluso, los estudiantes pueden ser de primera generación o minorías.

Fiore dijo que los estudiantes también “tienen que tener un promedio de 3.0.” sobre 4.0. Generalmente, las aplicaciones tienen que ser entregadas a Awokoya para el  primero de noviembre de cada año escolar.

Fiore mencionó que el programa ofrece ayuda financiera y experiencia en investigación. Ya que el programa es prestigioso, si el estudiante lo coloca en su currículum va a sobresalir contra la competencia que también está aplicando para la escuela de posgrado.

“Cuando se acabó el semestre de la primavera, las primeras cinco semanas hicimos nuestras investigaciones en el verano aquí en Cal Lutheran y nos cubrieron la comida, los cuartos de dormitorio y nos dieron un ‘stipend’ [salario] de un poquito más de 2,000 dólares para que nos enfocáramos solamente en esas investigaciones,” dijo Gonzáles.

Las personas involucradas en el programa se enfocan directamente en el estudiante y en buscar recursos que los puedan ayudar.

Según Awokoya, una de las contribuciones que ella ofrece a McNair es que provee guía que es culturalmente relevante. Incluso mencionó que ve a la persona completa, como sus experiencias, deseos del corazón, metas personales y profesionales, así busca recursos adecuados para el individuo.

“Muchas veces creo que, si es que uno no prueba, no sabe si realmente le gusta o no. Entonces a veces también es importante entrar y simplemente meterse en el agua, mojarse un poco para experimentar las cosas,” dijo Fiore.

Andrea Sanchez
Reportera