La alegría en la cafetería

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La alegría en la cafetería

Esparciendo felicidad: Alicia Villapando les da la bienvenida a los estudiantes que llegan a la cafetería, los atiende con amabilidad y una sonrisa en el rostro.

Esparciendo felicidad: Alicia Villapando les da la bienvenida a los estudiantes que llegan a la cafetería, los atiende con amabilidad y una sonrisa en el rostro.

Gabby Flores

Esparciendo felicidad: Alicia Villapando les da la bienvenida a los estudiantes que llegan a la cafetería, los atiende con amabilidad y una sonrisa en el rostro.

Gabby Flores

Gabby Flores

Esparciendo felicidad: Alicia Villapando les da la bienvenida a los estudiantes que llegan a la cafetería, los atiende con amabilidad y una sonrisa en el rostro.

Ivon Sanchez, Reportero

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Alicia Villapando, reconocida por su impresionante entusiasmo, trabaja en Ullman Commons, la cafetería de la Universidad Luterana de California. Villapando llegó a los Estados Unidos a la edad de 28 años con la idea de realizar el sueño americano. Desde el 1° de abril de 1985 ella ha sido parte del esfuerzo diario para atender a más de 3,000 estudiantes. Villapando dejó Sinaloa, México sin imaginarse que su primer trabajo sería limpiando casas. Luego tuvo la oportunidad de trabajar en Cal Lutheran donde según Villapando los estudiantes le “alimentan el alma.” Villapando ha hecho un poco de todo, pero la mayoría de los estudiantes la conocen como la cajera que les concede la entrada a la cafetería. 

  Su empleo en Cal Lutheran le otorgó lo que ella llama sus “criaturas.” Villapando no tiene hijos biológicos, pero eso a ella no la entristece, al saber que cuenta con el amor y respeto que le ofrecen los estudiantes. Expresó que ella tiene “un montón [de hijos] y son nuevos cada año.” Con los 34 años que Villapando tiene trabajando para la universidad está orgullosa de las tantas generaciones con las cuales se ha conectado.

Villapando está enamorada de su trabajo y a la edad de 67 años no se imagina haciendo algo más dijo,“ustedes son mis babies” refiriéndose a los estudiantes por eso “ni de broma” considera la idea de retirarse. Villapando está consciente que algún día llegará el momento que tenga que dejar su trabajo y cuando ese día llegue ella solo desea que sus “hijos” tomen en serio su mensaje:

“No dejen la escuela porque se sufre mucho estar ganando el mínimo, que te estén mandando y tanto dinero que sus padres estan invirtiendo en ustedes no se me hace justo ni un chiste que no estudien. Si quieres un futuro bueno no dejes la escuela.”

  Muchos están de acuerdo que Villapando no solo tiene buenos consejos para sus “hijos” pero también tiene una chispa que causa que muchos la recuerden.

  Jahleel Xhamilton, subdirector de la cafetería y exalumno de Cal Lutheran, tuvo la oportunidad de conocer a Villapando como alumno y hoy en día a un nivel profesional. Xhamilton comenta que Villapando tiene una manera única de hacer que cada estudiante se sienta apreciado. Piensa que la humildad de Villapando tiene mucho que ver con la conexión que ella tiene con su fe. Xhamilton también recuerda que durante el tiempo que él fue alumno de Cal Lutheran existía una aplicación llamada Yik Yak, donde estudiantes discutían sus opiniones sobre temas relevantes en la universidad. Xhamilton menciona que frecuentemente Villapando era el tema del día, los estudiantes mencionaban la amabilidad y la felicidad que Villapando brindaba a la cafetería.

Aaron Acevedo, estudiante de primer año, visita Ullman Commons a diario. Con un mes en la universidad, ya tiene una opinión agradable sobre Villapando. Acevedo está agradecido que Villapando sea la primera persona que le da la bienvenida al entrar a la cafetería. Acevedo dijo que Villapando tiene una manera única de animarle los días y al no tener a su madre cerca, Villapando se ha convertido en una imagen materna para él. Acevedo mencionó que el estrés y la presión que siente se minimiza al intercambiar un saludo con Villapando. Acevedo indica que hay ocasiones en las cuales le aburre comer lo mismo, pero gracias al sentido del humor de Villapando le da un giro a su rutina. 

Con los hechos y las experiencias que han tenido los estudiantes que frecuentan la cafetería es claro que la chispa de Villapando es lo que atrae a los estudiantes de Cal Lutheran. Sus consejos de madre, su sonrisa llena de compresión, y más que nada la alegría que brinda a esta institución hace que los estudiantes se sientan conformes al saber que son cuidados como si fueran los “hijos” de Villapando.