Las experiencias de los estudiantes de transferencia en la Universidad Luterana de California en la era de COVID

Lilián Terán Mendoza, Reportera & Hannah Trengove, Reportera

Arianna Velasquez, estudiante de transferencia, visita la escuela en persona. Ella a dicho que siente que existe un desconecto entre ella y la universidad porque no puede estar en persona. (Foto de Shariliz Poveda – Editora de Funciones)

Los estudiantes de transferencia constituyen una gran parte de los estudiantes entrantes a la Universidad Luterana de California, según la información tomada del censo. En el otoño de 2020, 202 de los 718 estudiantes entrantes a la universidad eran estudiantes de transferencia y en el otoño de 2019, 226 de los 873 estudiantes entrantes eran estudiantes de transferencia. Este grupo de estudiantes representó el 26% de los estudiantes entrantes en el 2019 y el 28% en el 2020. Actualmente por COVID-19, los estudiantes ingresan a una escuela completamente en línea.

La Profesora Wyndham-Hughes enseña la clase RLTH-300: Religión, Identidad y Vocación, la cual está dirigida específicamente a los estudiantes de transferencia para ayudarles a acostumbrarse al campus.

Aunque los profesores hacen su mejor esfuerzo para ajustarse a este nuevo formato, muchas de las técnicas que se usan en el salón de clase tradicional no se pueden transferir directamente, sino tienen que modificarse, dijo Wyndham-Hughes a través de una entrevista por Zoom. Aunque la educación sigue enfocada en las artes liberales y en los individuos, a través de este proceso de modificación se pierde un poco de la experiencia auténtica como estudiante de la universidad.

Arianna Velásquez, una estudiante de transferencia, está en su último año en la universidad y dijo a través de una entrevista por Zoom que típicamente no se inscribe a clases en línea, así que batalla mucho más en este formato. Este semestre tuvo que cambiar a un entorno completamente en línea y la mayoría de sus clases son “asincrónicas,” significando que hace su tarea independientemente ya que no se reúnen a través de Zoom.

También dijo Velásquez que siente que existe un desconecto entre ella y la universidad, debido a los cambios que se han dado por COVID-19. Su sentimiento de comunidad y unidad está desconectado porque no puede relacionarse con otros miembros de la comunidad de cara a cara.

Velásquez dijo que poder asistir a la orientación estudiantil en el otoño del 2019 fue muy beneficioso para su llegada como estudiante de transferencia. La oportunidad de asistir a esta orientación tuvo que ajustarse bastante ese año ya que tuvo que hacerse de manera virtual.

Pauline Burciaga, una estudiante de transferencia de cuarto año, dijo que su transición del colegio comunitario a la universidad en el otoño del 2019 fue difícil.

“Me sentí nerviosa porque yo tenía mucho tiempo yendo al colegio comunitario. Yo estaba acostumbrada con las clases y los profesores y sabía encontrar los recursos que ofrecían,” dijo Burciaga a través de una entrevista por Zoom.

Al llegar a la Universidad Luterana de California, tuvo que enseñarse a hacer preguntas y buscar la ayuda necesaria para tener éxito.

Burciaga dijo que para ella es muy importante poder “preguntar cuando necesit[a] ayuda a los profesores o también a [sus] amigos/as que [tiene] en CLU.”

Burciaga dijo que tener la oportunidad de hablar con las personas a su alrededor durante este proceso fue muy importante al ajustarse a la escuela. Esta es una oportunidad que los estudiantes de transferencia no tuvieron este año.

Durante un semestre de otoño asistiendo a clases presenciales, los nuevos estudiantes pueden caminar por el campus y experimentar la vida como estudiante de la Universidad Luterana de California, pero esto no fue el caso para Brooke Poulin, quien se transfirió a la escuela este otoño.

Entró a un ambiente de clases completamente virtual en vez de presencial (cómo se hace típicamente). Aún así, Poulin dijo a través de una entrevista por Zoom que ella entiende que aunque la transición a una escuela completamente en línea es difícil, la escuela está haciendo su mejor esfuerzo para facilitar estos cambios.

Aunque la comunicación puede ser difícil sin estar cara a cara, su asesor de la facultad, Dr. Dru, ha sido una gran ayuda para asegurarse de que se ajuste a su nueva escuela y se sienta cómoda. Poulin estaba esperando los eventos en el campus, pero ella dijo que aprecia los esfuerzos que está haciendo la escuela para hacer estos eventos en línea o a distancia social.

El sentimiento general, dijo Wyndham-Hughes, es que es bastante difícil bienvenir a los estudiantes de transferencia a la comunidad de la universidad cuando no estamos en el campus físicamente.

Wyndham-Hughes dijo que el cambio tan brusco, pero necesario, de clases presenciales a clases completamente en línea cambió la experiencia de los estudiantes de transferencia a algo más fragmentado este año, ya que en vez de unirse a la comunidad de la universidad, los estudiantes de transferencia más bien se están uniendo a cuatro clases distintas.

Ingresar a la escuela como estudiante de transferencia es difícil porque se tiene que ajustar a un ambiente nuevo, dijo Velásquez. También dijo que no se puede imaginar cómo sería ingresar a una escuela completamente virtual y tener que ajustarse al estilo y las condiciones de la nueva escuela.