Editor’s Notes: This article is a translation in Spanish by El Eco Copy Editor Danessi Valiente of Margarita Lievanos and Natalia Quezada’s The Echo article under the same name. You can find the English version here.
Tras las recientes acusaciones de abuso sexual contra el líder de los derechos civiles César Chávez, comunidades de todo el país están reconsiderando a quien honran en sus escuelas. Las instituciones deben realizar la debida diligencia antes de dar el nombre de cualquier individuo a sus escuelas y, en su lugar, deberían recurrir a hitos o movimientos que posean un significado perdurable para las comunidades a las que sirven.
Al crecer en Oxnard, una ciudad repleta de campos y trabajadores agrícolas, las escuelas solían convertir a Chávez en tema de conversación, dado que él residió en Oxnard durante un tiempo. Basándonos en lo que aprendimos en la escuela, siempre pensamos que era la voz de los que no tenían voz y de los mexicano-estadounidenses como nosotros.
Chávez creció en una familia de trabajadores agrícolas migrantes y él mismo fue uno de ellos, según el Portal del Estado de California. Con el tiempo, lideró la defensa de los trabajadores agrícolas organizando huelgas y boicots para mejorar las condiciones laborales en todo el país. Sus experiencias lo llevaron finalmente a cofundar el sindicato United Farm Workers, lo que lo consolidó como una figura latina histórica.
José Ramírez, residente de Oxnard proveniente de una familia de trabajadores agrícolas, dijo recordar haber aprendido sobre Chávez en sus clases de historia y haber participado en proyectos escolares sobre él.
“La gente realmente, supongo que se podría decir, lo idolatraba [a Chávez]. Cuando empecé a oír hablar de él, pensé que era una gran persona; que había hecho muchísimo por la comunidad”.
Recientes acusaciones sugieren lo contrario. Una investigación de cinco años realizada por The New York Times reveló que Chávez había violado y abusado sexualmente de múltiples mujeres y menores que formaban parte de su movimiento, incluyendo dos niñas de 12 y 13 años.
“Mi opinión sobre Cesar Chávez ha cambiado a raíz de las recientes acusaciones. Creo que, a menudo, las personas vulnerables son silenciadas por personas influyentes”, dijo Kimberli Oregel, exalumna del Distrito Escolar de Oxnard.
Ramírez dijo que su opinión sobre Chávez cambió originalmente durante su etapa en la escuela secundaria, tras enterarse de la postura de Chávez respecto a los inmigrantes.
“Ahora siento que lo odio aún más, porque lo que hizo definitivamente no estuvo bien”, dijo Ramírez.
Ramírez dijo que Chávez era un mexicano-estadounidense a quien no le gustaba que los inmigrantes vinieran a los Estados Unidos a trabajar. Afirmó que Chávez solía utilizar insultos raciales al referirse a los inmigrantes, lo cual le hizo cuestionarse si sus creencias se alineaban con las de Chávez.
“¿Por qué me cae bien este hombre? ¿Por qué lo respetaría?”, dijo Ramírez. “Definitivamente no es alguien a quien yo querría respetar, ni alguien a quien idolatraba”.
Tras la publicación de la investigación, Dolores Huerta, activista y cofundadora de United Farm Workers, reveló que había sido abusada sexualmente por Chávez.
“Tuve dos distintos encuentros sexuales con César. La primera vez fui manipulada y presionada para tener relaciones sexuales con él, y no sentí que pudiera decir que no, porque era alguien a quien admiraba, mi jefe y el líder del movimiento al que ya había dedicado años de mi vida. La segunda vez fui forzada, en contra de mi voluntad y en un entorno en el que me sentí atrapada”, dijo Huerta en un artículo publicado en Medium.
Una figura central como Chávez no debería tener monumentos ni escuelas que lleven su nombre, especialmente en el ámbito escolar. Aunque luchó por la gente y fue el rostro del movimiento, muchas otras personas, incluidas mujeres como Dolores Huerta, resultaron perjudicadas y quedaron eclipsadas por él.
“El movimiento de los trabajadores agrícolas siempre ha sido más grande y mucho más importante que cualquier individuo. Las acciones de César no menoscaban las mejoras permanentes logradas para los trabajadores agrícolas con la ayuda de miles de personas”, dijo Huerta en su declaración publicada en Medium. “Debemos seguir involucrándonos y apoyando a nuestra comunidad, que necesita defensa y activismo ahora más que nunca”.
En respuesta a las acusaciones, la gente está empezando a tomar medidas en California. En el condado de Ventura, la Junta de Supervisores decidió cambiar el Día de César Chávez por el Día de los Trabajadores Agrícolas, con el fin de representar a los trabajadores del campo de todas las generaciones.
Diversas instituciones educativas de todo el país también se encuentran en proceso de cambiar el nombre de sus escuelas y departamentos que llevan el nombre de Chávez. Según The Arizona Republic, a raíz de las acusaciones contra Chávez, la Escuela Secundaria Cesar Chavez ubicada en Laveen, Arizona ha adoptado un nombre provisional para el centro mientras se debaten los procedimientos para el cambio de nombre.
“Debemos tener claro que ningún legado, por muy impactante que sea, prevalece sobre la dignidad y la seguridad de las personas. Al mismo tiempo, debemos seguir elevando y defendiendo los derechos de los trabajadores agrícolas, cuya lucha sigue siendo tan urgente como siempre. El movimiento fue construido por muchos, y su misión perdura”, dijo César Morales, superintendente escolar del condado de Ventura, en un comunicado emitido por la Oficina de Educación del Condado de Ventura.
La Junta Directiva del Distrito Escolar de Oxnard convocó a una reunión el 25 de marzo, en la que decidió proceder con el cambio de nombre de la Escuela César Chávez, Academia de Alfabetización, Artes de la Comunicación y Tecnología, tras haberse dado a conocer información sobre el pasado de Chávez.
“Cambiaremos el nombre de la escuela y lo haremos bien”, dijo el presidente de la junta, Brian Melanephy.
Esta no es la primera vez que vemos que esto sucede en una escuela del Distrito Escolar de Oxnard. Una situación similar ocurrió hace seis años en una escuela situada a solo unas millas de la César Chávez School Academy of Literacy, Communication Arts and Technology.
La escuela Dr. Manuel López Academy of Arts and Sciences, se llamaba anteriormente Richard B. Haydock Academy of Arts and Sciences en honor al primer alcalde de Oxnard. Según un artículo del Ventura County Star, el nombre de la escuela se cambió tras el descubrimiento de las políticas racistas de Haydock durante su mandato como alcalde de Oxnard.
El estudio “Estrictamente en calidad de sirviente”: La interconexión entre la segregación residencial y escolar en Oxnard, California, 1934–1954 reveló que la primera escuela nombrada en honor de Haydock fue Haydock Grammar School una escuela donde se asignaba a las personas de ascendencia mexicana, y de la cual se trasladaba a los niños blancos con el fin de segregarlos.
Oregel fue uno de los estudiantes que ayudó a impulsar el cambio de nombre de la escuela Richard B. Haydock Academy of Arts and Sciences.
“Consideré que la antigua escuela secundaria Haydock necesitaba un cambio de nombre, ya que las acciones de Richard B. Haydock a lo largo de su vida no reflejaban a la comunidad de Oxnard”, dijo Oregel en una entrevista por correo electrónico. “Él oprimió a la comunidad latinx, así como a otras minorías. Cuando yo asistía a la actual escuela secundaria Dr. Manuel López, la mayoría de mis compañeros de clase eran de origen latinx. No me parecía apropiado que nuestra escuela llevará el nombre de un hombre que no habría valorado a las personas que asistían a ella”.
Ramírez dijo que él y su hermana fueron exalumnos de Richard B. Haydock Academy of Arts and Sciences. Dijo que no conocía la historia de la escuela, pero que, cuando se enteró, se sorprendió.
“Creo que fue una gran idea cambiar el nombre. A veces, a estas escuelas les ponen nombre, por así decirlo, basándose en una persona, y la mayoría de las veces realmente no conocemos la historia de esa persona, a menos que investiguemos al respecto”, dijo Ramírez.
Como exalumnos de escuelas en Oxnard, creemos que las escuelas deberían ser transparentes respecto a la historia y el pasado de la reputación de la persona con cuyo nombre está asociada la institución.
Las escuelas no deberían llevar el nombre de personas, dado que su reputación o su conducta poco ética podrían salir a la luz años después de que el daño ya se haya consumado. Si una escuela existente lleva el nombre de una figura controvertida, los administradores tienen la obligación, para con los estudiantes, de ser transparentes respecto a las acciones y el impacto de dicha persona.
“Nombrar escuelas en honor a personas es difícil porque nadie es perfecto; sin embargo, creo que nombrar escuelas en honor a las personas adecuadas también resulta motivador para la comunidad”, dijo Oregel en una entrevista por correo electrónico.
Ramirez dijo que él reconoce la labor de Chavez en ayudar a los trabajadores agrícolas pero cree que no lo deberíamos idolatrar.
“Siento que las escuelas, especialmente aquí en Oxnard, deberían seguir enseñando sobre la historia de los Trabajadores Agrícolas Unidos, pero realmente no deberían idealizar a César Chávez”, dijo Ramírez.
