En las cocinas del comedor en la Universidad Luterana de California, un grupo de trabajadores hispanos preparan comida todos los días para los estudiantes. Sus esfuerzos reflejan una parte esencial de la diversa comunidad del campus.
Según el sitio web de Cal Luterana, los estudiantes vienen de 67 diferentes países y en 2016, fue nombrada una Institución al Servicio de los Hispanos por el alto porcentaje de estudiantes latinos. En 2024 más de 41% de estudiantes son de Latinoamérica.
Rigoberto Navarro es un cocinero y lleva tres años trabajando en el Ullman Commons, la cocina de Cal Luterana. Navarro tiene 10 años de experiencia trabajando como chef de universidades. Él es de México, del estado de Michoacán.
“Los estudiantes y los empleados son la parte más agradable de mi trabajo”, dijo Navarro.
Navarro compartió que ha tenido la oportunidad de resaltar su cultura en la cocina al cocinar y preparar a los estudiantes comida popular de Michoacán como chile verde, chile rojo y mole.
Mark Torres lleva cuatro años trabajando en Ullman. Él vive en Oxnard, California y viene de una familia mexicana. Torres compartió que su mamá es la persona que le ha enseñado a cocinar.
Torres dijo que está muy conectado a su cultura porque cuando no está trabajando se la pasa cocinando comida mexicana junto a su mamá.
“Me gusta mucho trabajar aquí porque puedo hacer comida que me gusta y comidas [a las] que los estudiantes están acostumbrados a comer en casa y conectarlos un poquito más a sus casas”, dijo Torres.
Torres dijo que lo más agradable es ver las sonrisas de los estudiantes cuando miran algo similar a lo de su casa o les gusta la comida. Torres hace lo posible por hacer que los estudiantes se sientan a gusto.
Belén Islas, estudiante de primer año con ascendencia mexicana, vive en la universidad. Su familia está a aproximadamente siete horas porque viene de Richmond, California.
Islas dijo que lo que más extraña de casa es la comida y la habilidad de hablar seguido el español.
Es muy difícil estar lejos de casa y se extraña bastante la comida de la mamá para estudiantes como Islas, pero cocineros como Torres hacen lo posible por hacer que los estudiantes se sientan como en casa a través de la comida.
Islas también dijo que ha sido muy difícil estar lejos de su familia y adaptarse. Pero un día miró que en Ullman había tacos mexicanos e Islas y su amiga corrieron llenas de alegría. Islas dijo que eran los mejores tacos que había probado desde que se fue de casa y que le ayudaron a sentirse conectada con su casa porque el cocinero hizo un buen trabajo en capturar la cultura mexicana.
Francisco Castro Calles lleva aproximadamente 16 años trabajando en Ullman. Él empezó lavando platos y ahora es cocinero, la mayoría del tiempo hace pizzas y diferentes pastas. Calles es de México, del estado de Guerrero.
A Calles le importa que la presentación de la comida sea de buena calidad para que sea agradable para los estudiantes. Los estudiantes se acercan a él a decirle que la comida está deliciosa. Eso le deja a Calles saber a él y a sus compañeros que están haciendo un buen trabajo.
“Uno trata de hacer lo mejor para que ellos se vayan contentos”, dijo Calles.
Calles ha podido resaltar la cultura mexicana con los ingredientes que él le agrega a la comida. Le da el sazón latino y como le gusta lo picante, también le agrega picante y a los estudiantes les gusta.
Calles expresa que le gusta el ambiente del trabajo. Se siente a gusto en su trabajo ya que también ha creado conexiones con los demás compañeros y mutuamente se ayudan para poder hacer lo mejor.
Max de la Fuente es un estudiante de tercer año con ascendencia cubana y también vive en la universidad y come en Ullman.
De la Fuente dijo que Ullman le permite probar la cultura de otros países latinos. Tuvo la oportunidad de probar el arroz mexicano con carne asada y le encantó. Él dijo que le gustaba cómo los cocineros representan una variedad de culturas por medio de la comida.
Ya que Cal Luterana es una universidad con diversidad hasta en la cocina, los estudiantes pueden conocer una cultura diferente a la suya y darse cuenta de que les es agradable.
“Aunque la comida sea nueva para unos estudiantes, la prueban porque saben que lo hago de corazón y les gusta”, dijo Torres.
